04 noviembre, 2008

Una monedita para los docentes...


Cada día siento que nos duele cada vez más la educación.
Pertenezco a una generación que vio como se levantaba una "Carpa Blanca" durante más de mil días (desde abril de 1997 hasta diciembre de 1999) contra la negligencia del gobierno de Carlos Menem, que supo -como pocos- entregar la sangre nueva de este país (con perdón, o no, de los todavía menemistas ortodoxos que siguen rebotando por ahí).
Soy de aquellos jóvenes que experimentó la implementación del llamado Ciclo Básico Unificado (CBU) y que sufrió, en numerosas oportunidades, los flagelos que, sistemáticamente, se han aplicado contra la pobre educación argentina.
También soy producto de una Universidad Nacional de Córdoba que hace "malabares" para ingeniárselas con una legión de inscriptos, soñadores, esperanzados, que salen en busca del futuro. Sin elementos, con falencias, pero honradamente, al menos lo más que se puede.
Y me quejo. Me quejo porque me siento molesto, porque veo como (cada vez con más frecuencia) los docentes de nuestra querida Argentina tienen que buscarse dos o tres "trabajitos extras" para llegar a fin de mes.
Como los educadores de nuestros hijos y nietos, tienen que salir a las calles a manifestarse con pancartas y petardos para que alguien -sentado en su despacho- los vea, los escuche. Me parece estar viendo la locura, lo inpensado.
Hoy la noticia vuelve a ser una paro. No habrá clases ni el 13 ni el 19 de noviembre, y otra vez el reclamo salarial se adueña de la escena.
Dime que lugar le das a la educación y te diré como estamos.

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